Varios siglos atrás, un gran filósofo, Aristóteles, escribió que el ser humano es un zoón politikón, es decir que los hombres somos “animales” sociales por naturaleza ya que no podemos vivir aislados. Años más tarde, a mediados del siglo XX, Abraham Maslow ideó una teoría a la que denominó “Jerarquía de Necesidades”, consistente en una pirámide que contiene las necesidades humanas, psicológicas y físicas. Subiendo escalón a escalón por la pirámide, se llega a la tan ansiada autorrealización. Para lograrla, se comienza por las necesidades más básicas, pasando de ahí por las «necesidades de seguridad y protección», «necesidad de amor y pertenencia», «necesidad de estima» y por último la autorrealización que se supera cuando se alcanza un estado de armonía y entendimiento.Pero, ¿para qué sirve saber la filosofía de Aristóteles o la Pirámide de Maslow? Pues bien, justamente porque en conjunto sirven para explicar un fenómeno que se da en los jóvenes de hoy en día: la búsqueda de la pertenencia, el sentirse querido y aceptado por los demás, sin importar lo que cueste lograrlo. En otras palabras, el querer sentirse cool frente a las personas que nos rodean.
Pensando es esto salta a mi mente la pregunta: ¿será que nuestros abuelos enfrentaban lo mismo? En esa época no existían tales modelos a seguir como los que hay hoy en día. No quiere decir que no había famosos y estrellas, pero no había medios de difusión de las noticias tan rápidas como las hay en estos días. Muchos incluso hasta llegan a tener las “primicias” antes que los mismos dueños de ellas. Por esta razón los “escándalos” no se convertían en vox populi tan rápidamente. Se dice que las generaciones han evolucionado, por ejemplo, el siglo XXI es el del estrés. Cada siglo varía, pero hay algo que nunca ha cambiado del todo, los jóvenes. Fue Sócrates el que dijo “los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan el respeto a sus maestros”, ¿qué diría Sócrates de nuestra época? Al parecer la sociedad siempre es y será la misma, solo que con mejor tecnología, más avanzados culturalmente pero en esencia, la misma.
La mayor parte de los jóvenes le dicen NO a todo, a los trabajos, a la colaboración, al compromiso, al esfuerzo, pero no se lo dicen entre ellos mismos. ¿Me dejas guiarte? Esa pregunta debería ser contestada con el único monosílabo que muy pocas veces utilizamos para bien. La sociedad no sabe lo que será mejor para ti, solo tú lo sabes porque la felicidad es relativa para cada persona. Nuestro estilo de vida debería ser la autenticidad ya que en la pluralidad está la verdadera sociedad y NO en la imitación.